jueves, 15 de marzo de 2007

GAZETA DE LA BIBLIOTECA NACIONAL
EDITORIAL
La Gazeta de la Biblioteca Nacional puede ser en primer lugar una forma tipográfica, un ensayo tipográfico. Letras con el molde de las imprentas de inicios del siglo XIX. En nuestra memoria de lectura esos tipos antiguos nos recuerdan el nacimiento de un país, y también de su biblioteca mayor, que lo es porque ella no puede pensarse sin la república que nace, ni ésta sin los estantes de libros que comienzan a ser donados y en muchos casos, incautados a los adversarios de la revolución. Cuando leemos, como lectores ya sabemos que entramos en un mundo de símbolos e ilusiones. Aún la lectura de un memorándum tiene un pequeño punto ficcional que si pensamos bien es lo que le da vida a toda realidad, a todo campo de fuerzas. Pero hay una conciencia tipográfica. Solemos escribir, ahora, en un tipo que se dio en llamar Times New Roman. Es bueno saber el nombre de la tipografía que leemos o en la que escribimos, pero si estamos frente a un escrito que nos interesa realmente, ¿quién podría decir, salvo un viejo sabio tipógrafo, que El Aleph de Borges que tenemos en nuestra biblioteca personal está tipografeado en tipos Garamond, o Rayuela en tipos itálicos convencionales? Sin embargo, tenemos una evocación tipográfica siempre a mano, disponible. Por eso no podemos descartar la idea de que la tantas veces apreciada tipografía de uno de los primeros órganos del periodismo naciente de la Argentina, forma parte de nuestra reminiscencia de lectores. Sobre la base de la Gazeta de Buenos Ayres, donde se publicaran piezas esenciales de nuestro acervo cultural y político –la creación de la Biblioteca Nacional y el Decreto de supresión de honores, entre otras-, hemos pensado esta superposición que fusiona el correo electrónico con todo lo que ha salido de la vieja Imprenta de los Niños Expósitos. Toda publicación, todo escrito, tiene algo de palimpsesto, es decir, una reiteración de sentencias ya apagadas, utilizaciones nuevas de superficies escritas ya olvidadas con las que se las sustituye. Esa sustitución, en general es involuntaria, casual; pero a veces trae el signo deliberado de una refutación. Como sea, la vida cultural se hace de esas sustituciones e impugnaciones. Un escrito siempre puede hallarse debajo de otro y el que lo sucede puede ser consciente o no de que retoma el filamento de una historia. En este caso la Gazeta de la Biblioteca Nacional es apenas un hilo tipográfico que, tenue, nos permite la ironía de señalar un pasado. Aquí se leerán las noticias que correspondan a la actualidad de la Biblioteca Nacional, en todos los ámbitos de sus actividades. Sobre este hilo podemos visualizar lo que se refiere al presente. Pero si sabemos quitar del medio toda presunción o suficiencia, podemos corresponder el presente con todos los papeles que hayan sido alguna vez escritos. El pasado comienza por ser un sueño, luego una tipografía, luego una ceremonia documental, luego, una vaga certeza de fugacidad.
Dirección de la Biblioteca Nacional
***
Designación de la Dra. Elsa Barber como Subdirectora de la Biblioteca Nacional
Directora del Departamento de Bibliotecología y Ciencia de la Información de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Licenciada en Bibliotecología y Documentación. Doctoranda en Filosofía y Letras. Profesora titular del citado Departamento en el área de “Organización y tratamiento de la información”. Dirige el Proyecto UBACYT F 054 “Los catálogos en línea de acceso público (OPACs)en el Mercosur” y forma parte de equipos de investigación de universidades extranjeras. Investigadora Categoría 1 del Ministerio de Cultura y Educación. Desarrolló la actividad profesional tanto en el ámbito público como privado ejerciendo cargos de gestión en distintas instancias. Integra jurados de concursos de antecedentes y oposición. Es evaluadora de antecedentes para optar a becas y proyectos de investigación en universidades nacionales y del Programa UBACYT. Dicta cursos de capacitación para bibliotecarios en el país y en el exterior, ha desarrollado consultorías a través del Programa FO-AR del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto así como en empresas públicas y privadas. Participa en congresos nacionales e internacionales y en otros eventos significativos del ámbito bibliotecológico con la presentación de conferencias, comunicaciones y ponencias. Entre sus publicaciones se destacan: Los procesos de automatización de las bibliotecas universitarias argentinas: Capital Federal y Gran Buenos Aires / E. Barber et al. Buenos Aires: Grebyd, 1999; Los tiempos y los contratiempos de la automatización bibliotecaria en las universidades argentinas: clave de investigación / E. Barber et al. Buenos Aires: Grebyd, 2003. Y entre sus artículos: Facts, approaches and reflections on the Classification in the History of Argentine Librarianship. Cataloging and Classification Quarterly. 2002, 35(1/2): 79-105; Los servicios de las bibliotecas públicas en la era de la información: el panorama internacional y la situación en Buenos Aires (Argentina) / E. Barber et al. Encontros Bibli. 2004, 17. http://www.encontros-bibli.ufsc.br/sumario.htm; La educación en Bibliotecología y Ciencia de la Información ante el desafío de la sociedad de la información / E. Barber. Información, Cultura y Sociedad. 2004, 10: 9-25; Los estudios de Bibliotecología y Ciencia de la Información en las universidades argentinas / E. Barber. Referencias. 2004, 9(1): 12-16; La automatización y los servicios de las bibliotecas de acceso público de la ciudad autónoma de Buenos Aires y sus alrededores en el marco de la sociedad de la información / E. Barber et al. Información, Cultura y Sociedad. 2004, 11: 9-56; The teaching of information processing in the University of Buenos Aires, Argentina / E. Barber et al. Cataloging & Classification Quarterly. 2006, (3-4); Information society and information technology: the situation of the public libraries in Buenos Aires city and surrounding areas, Argentina / E. Barber et al. International Information and Library Review. 2006, 38: 1-14.
***
Juan carlos portantiero
Juan Carlos Portantiero no fue un político, pero esencialmente lo fue al convertirse en un hombre fuertemente absorto por lo político. Había sido discípulo de Héctor Agosti, quien a su vez lo había sido de Aníbal Ponce, quién a su vez lo había sido de José Ingenieros. Quizás con Portantiero se va el último representante de una tradición crítica argentina, que tuvo en su haber obras como La evolución de las ideas argentinas , La vejez de Sarmiento y Defensa del realismo , respectivamente de cada uno de aquellos autores. A esta nutrida serie, Portantiero comenzó por agregarle Realismo y realidad en la literatura argentina , escrito a comienzos de los años 60, en la que podían encontrarse reflexiones sobre el realismo literario a la luz de primerizas citas de Antonio Gramsci, al que el grupo de Agosti había comenzado poco tiempo antes a traducir. Por esa época a Portantiero la política lo ocupaba por entero, mientras se sentaba en los bancos de la carrera de sociología, cuando todavía estaba en un edificio de la calle Florida y Viamonte. La revista Liberación , dirigida por Ricardo Piglia, por esos años publica una entrevista –con foto del joven Portantiero de cuerpo entero, caminando por la calle-, en la que se analizan las vicisitudes de las izquierdas del momento. Se trataba de rupturas y desvíos, y esos conceptos que parecen menores, pero que son secretamente intensos, comenzaron a figurar en la agenda vital de Portantiero. Muy pronto podría comprobarse que desmembrarse de los troncos tradicionales de la izquierda –y esa es un poco la historia nacional reciente-, ponía a las conciencias políticas frente a una intemperie y a la vez, frente a un grave dilema de interpretación. El peronismo, que a su manera era el resultado de travesías personales que desde los años 40 venían desprendiéndose de los ámbitos de ideas más establecidos, siempre seguía a la espera porque esa espera era lo que encarnaba, lo que siempre había sabido hacer. Ante esos portales, interesado en esa espera pero reacio a verla con inadecuados simplismos, Portantiero escribe, junto a Miguel Murmis, un libro que rápidamente fue un clásico. Se titulaba Estudio sobre los orígenes del peronismo, en el que se percibía otro desgranamiento, ésta vez de los criterios más sumarios con los que Gino Germani había trazado el andarivel de la sociedad moderna argentina, con su camino nacional-popular bajo la sospecha de un irreversible autoritarismo. Portantiero y Murmis cambian el eje de la discusión, en el mismo sentido que antes lo había intentado Milcíades Peña, y el peronismo aparece en la complejidad que le prestan obreros que no eran necesariamente “masas disponibles” sino experimentados sindicalistas del socialismo y las izquierdas, con un dilema que ahora convenía analizar con urgencia: el de la autonomía o heteronomía de las masas populares. A esta luz, el Partido Laborista de 1945 aparecía como una posibilidad nueva, antes que el “movimientismo” lo anulase. Estas sugestivas tesis conducían directamente al intento social de autonomía del año 1973, de notorias resonancias históricas, que Portantiero y Aricó saludan desde un nuevo número de la revista Pasado y Presente , nombre que recordaba la gesta intelectual de Antonio Gramsci –Italia en la argentina, el mezzogiorno en Buenos Aires, y antes bien, ese sardo autor de los Cuaderni que el romano Germani, sutil, sin duda, pero impugnador de lo que veía con los alarmados conceptos de una psicología social condenatoria de las izquierdas populistas. Alguna vez Portantiero dijo que con ese libro quiso probarse como investigador. Lo hizo, sin abandonar su condición de político del realismo –antes literario, a la manera de Agosti, y después social, a la manera del moderno príncipe gramsciano. Su gran libro, con todo, es Los usos de Gramsci , donde lo que se destaca es lo que Gramsci permite con sus textos dispersivos, a la Pascal, ese múltiple acceso de interpretaciones que no necesariamente son coincidentes entre sí. Será precisamente Gramsci el que ilumine la controversia –en la revista del exilio mexicano llamada justamente con este nombre- alrededor de los fracasos de los militantes de aquellos años. Pudo decirse entonces que los grupos organizados de la política juvenil no supieron generar “hegemonías en la sociedad civil” o que actuaban sin que las “trincheras” de la sociedad sostuviesen acciones políticas de gran envergadura pero provenientes de cenáculos que Gramsci mismo hubiera señalado como propio de “arditis”, militantes desconectados de la vida popular y nacional. A la vuelta del exilio- evento colectivo que es propio del ciclo refundador de todas las naciones- Portantiero se acercó a Raúl Alfonsín, quién había abierto otra esperanza, ya no con un festejo gramsciano del pasado en el presente, sino exorcizando los “aleteos del pasado que quieren rozarnos”. Esta honda redefinición fue aceptada por Portantiero, con su alto costo moral tomado con ineluctable seriedad. La foto en su velatorio, publicada en un matutino del domingo, con cabizbajos y meditativos Raúl Alfonsín y Emilio de Ipola es una escena despojada y de afligida austeridad, una fuerte e inconsolable imagen de época. Los ámbitos de actuación de Portantiero son conocidos. El Club de cultura socialista , la revista La ciudad futura , el decanato de la Facultad de Ciencias Sociales –en el que quizás fue su período más sustancioso y creativo-, fueron lugares donde Portantiero mostró su vocación de participar en la “creación de instituciones”. Hay que dar un peso efectivamente filosófico a esta creencia y a este concepto que él utilizaba. La revalorización de Juan B. Justo lo puso a la vuelta de un camino, sin duda ante el examen de aquellos años de comienzos del siglo XX, donde la articulación entre socialismo, liberalismo, democracia y teorías sociales parecía una promesa sin obstáculos futuros. Portantiero conoció esos obstáculos y miraba el pasado argentino con la sapiencia demostrada de que habían existido. Fue un estudioso con historia y de la historia. Bajo esas condiciones, su gran tema fue el presente complejo de la Argentina. Su conversación lo revelaba, y no sorprendía cuando ensayaba –valorizador del tango y sus leyendas como era-, alguna entendida crítica al cantante Julio Sosa. Como Ingenieros, apellido del ciclo inaugural de la inmigración –asimismo, con sus nombres figuran Aricó y Portantiero en la novela inmigratoria de Nicolás Casullo, El frutero de los ojos radiantes -, Juan Carlos Portantiero es de aquellas vidas que dejan la idea de que cuando abandonan las conversaciones, para todos se vuelve cenizas un ciclo colectivo. A quienes lo conocieron poco o mucho, a quienes fueron sus amigos o alumnos, a quienes fueron sus contemporáneos que imaginariamente hablaban con él en el respeto por su condición de hombre que asume un destino y en el desacuerdo digno e inevitable que todo destino invita a considerar en los otros, Portantiero no nos deja indiferentes. Algunas muertes llegan obligando a todos a pensar si fue manifestado como se debía el interés que nos suscitaba el muerto. Ante esa conciencia de falta, siempre es preciso decir que ha vivido un hombre. Portantiero inspira ese sentimiento; sabemos que alguien ha vivido cuando se reconoce lo que aún faltaba por decir.
***
Donaciones
Amauta. La Biblioteca recibirá una colección completa de la revista Amauta, publicación fundada y orientada por José Carlos Mariátegui, referencia cultural y política insoslayable para el pensamiento latinoamericano que se incorpora así al patrimonio hemerográfico de nuestra institución. La donación será efectuada por el sociólogo Jorge Carpio; consta de una edición facsimiliar de 1970 entregada a su vez por la viuda de Mariátegui. La revista se publicó en Lima desde septiembre de 1926 hasta 1930, año de la muerte del pensador peruano. Durante ese lapso aparecieron treinta y dos números. Amauta fue percibida como expresión muy clara de las sociedades latinoamericanas frente al proceso de transformación social y cultural de los años veinte y constituye asimismo una identidad simbólica con su fundador y orientador, por lo que es común referirse a Mariátegui como “El Amauta”. En el periódico se carga contra términos en boga como “nueva vanguardia” o “nueva sensibilidad” y se procura desmitificar las ideas genéricas de “renovación” para pensar una transformación cultural radical que Mariátegui concebía como incorporación crítica de la tradición indígena a la perspectiva socialista, de modo de dar respuesta propia y original a un proceso revolucionario que en palabras de Mariátegui no podía ser “calco ni copia”, sin por eso dejar de integrarse al clima de época constituido en torno a los sucesos de octubre de 1917 en Rusia.
***
Concurso de Novela de la Biblioteca Nacional
El pasado 15 de diciembre de 2006 cerró la recepción de obras destinadas al Concurso de Novela Biblioteca Nacional 2006. Se recibieron 224 obras provenientes de todo el país, cifra que destaca la relevancia que los participantes le han asignado al certamen para ésta, su primera convocatoria. El material se halla actualmente en la etapa final de clasificación y pasará próximamente, a manos de un destacado jurado integrado por David Viñas, Luis Guzmán y Martín Kohan, estimando que durante el mes de marzo se dará a conocer su dictamen. El ganador del primer premio recibirá $ 10.000.- y la edición de la novela por parte de Adriana Hidalgo Editora, en tanto que el segundo premio recibirá la suma de $5.000.-. El Jurado podrá otorgar menciones de honor.
***
40° Aniversario de la muerte de Oliverio Girondo
Oliverio Girondo (1891-1967) aúna dos características aparentemente inconciliables en cualquier otro poeta: el clasicismo y la vanguardia. Clásico en la inscripción de una estética, su voz primera, de matriz modernista que asoma en 1922 en Veinte poemas para ser leídos en el tranvía, -edición contemporánea a dos íconos literarios: Ulyses y La tierra baldía-; vanguardista a la luz del dadá, el cubismo, el surrealismo, que operan en Girondo al modo de ejes, líneas demarcatorias de entrecruzamientos que van a gestar su lenguaje desmembrado, un rupturismo sintáctico que abreva en lo popular y lo erudito. En 1925 publica Calcomanías; Espantapájaros, en 1932; Persuasión de los días, en 1942; Campo nuestro, en 1946, para coronar su periplo en 1954, con En la masmédula. Irónico, desgarrado, intimista, lúdico, vitalista, Girondo compone desde la sonoridad y desde la imagen con idéntica potencia expresiva. Su palabra en el Poema 8, se echa sobre el hombro esta definición:
“Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades. En mí, la personalidad es una especie de furunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad. “
El mismo Girondo y otro, que antes exclamara:
"a mí la plena íntegra bella a mí hórrida vida"
Dueño absoluto del neologismo, sarcástico e ingenuo en sus ambigüedades y su contradicción, despliega un innegable patronazgo sobre la poesía contemporánea.
***
Adquisiciones
En el marco del 40º aniversario de la muerte de Oliverio Girondo. la Biblioteca ha incorporado a su acervo las siguientes piezas, que contribuyen a completar la bibliografía en primeras ediciones del escritor, tras un relevamiento que dio por resultado la detección y reubicación en el Tesoro institucional de piezas de gran valor como la primera edición de En la masmédula, dedicada por el autor al editor Gonzalo Losada, entre otras:
Veinte poemas para ser leídos en el tranvía
Ilustraciones del autor, coloreadas por Ch. Keller. Imprenta de Coulouma, Argénteuil, H. Barthélemy, 1922, sin pág. Se tiraron 850 ejemplares numerados, sobre papel Velin puro hilo Lafuma, y 150 ejemplares, sobre el mismo papel, fuera de comercio, firmados por el autor.El ejemplar adquirido es el n° 597. En rústica original. Adquirido por compra directa en Librería Anticuaria de la ciudad de Buenos Aires. Enero 2007.
Campo Nuestro. Sociedad de Bibliófilos argentinos, 1987. Con cuatro aguafuertes de Gabriela Aberastury. 56 p. sueltas. Folio menor. Rústica editorial con estuche de cartoné. Papel Dauphin de France, verjurado. El ejemplar adquirido contiene la suite de grabados originales firmados por la artista. Impreso especialmente para Ricardo Zorraquín Becú. Ejemplar nº:1, de una tirada de cuarenta.Adquirido en subasta pública en la ciudad de Buenos Aires, diciembre 2006.
***
Convocatoria:Ciclo Fotografía en la Biblioteca 2007
La Biblioteca Nacional convoca a fotógrafos que deseen exponer su obra durante la temporada 2007 a presentar sus carpetas. Las muestras, que podrán ser individuales o grupales, tendrán lugar en la sala Juan L. Ortiz, en el tercer piso de la Biblioteca, entre mayo y noviembre. Bases y condiciones en: www.bibnal.edu.ar
***
Programa Inventario de Partituras de la Biblioteca Nacional
La Biblioteca Nacional cuenta entre sus materiales especiales con un fondo de PARTITURAS de relevante magnitud e importancia. Se trata de más de 300.000 piezas, de variados géneros musicales, épocas, formas, corrientes y orígenes culturales, ya sea de música clásica, folklórica o popular, destacándose un sinnúmero de partituras de tango. A pesar del incuestionable valor mencionado, la colección de partituras no disponía de un inventario patrimonial informatizado, catálogo automatizado ni ordenamiento topográfico, por lo que resultaba inaccesible al público. Estos hechos motivaron a las autoridades de la Biblioteca a que asumieran en marzo de 2005 el compromiso público de comenzar con las tareas del Inventario de Partituras implementado el PROGRAMA INVENTARIO DE PARTITURAS. En la primera etapa, destinada a la selección del material, se obtuvieron listados de más de 70.000 autores o compositores argentinos provistos por SADAyC, actualmente se esta trabajando en la segunda etapa, dedicada a la carga patrimonial informatizada. En forma paralela se realizan diversas actividades culturales con el objeto de generar conciencia del valor cultural de las partituras difundiéndolas por medio de conciertos, conferencias, exhibiciones de portadas de antiguas partituras y entrevistas periodísticas.
**********************************************************************
Efemérides
8 de enero15 años de la muerte de Alvaro Yunque
14 de enero 200 años del nacimiento de Hilario Ascasubi
24 de enero 40 años de la muerte de Oliverio Girondo
29 de enero10 años de la muerte de Osvaldo Soriano
15 de febrero 120 años de la muerte de Marcos Sastre
28 de febrero 20 años de la muerte de José Luis Romero
24 de marzo Día Nacional de la memoria por la verdad y la justicia

No hay comentarios: